Nota exclusiva realizada y traducida por alvaro casals 

Un reportaje exclusivo a dos navegantes oceánicos provenientes de Europa que se encuentran imposibilitados de moverse de su barco (un magnífico velero de aluminio de 48 pies de eslora) amarrado en Rosario debido a la cuarentena y a la bajante histórica del río Paraná.

“Hola ! Somos Adriana y Patrick, ella es de Holanda y yo de Bélgica.

El mar y la navegación han estado unidos a mí como un hilo rojo a lo largo de mi vida, desde ser un simple marinero en barcazas de río hasta transformarme en capitán de remolcadores de alta mar y otros tantos trabajos relacionados con la navegación.

Un velero para mí significa una manera de vivir, de viajar y conocer distintos lugares. Me siento muy feliz de haber encontrado a Adriana en mi vida ya que ella posee los mismos gustos que yo. Contrariamente a mi experiencia, ella navega a vela desde que era muy joven y a su barco Ophir de 40 pies lo ha capitaneado varias veces en el Atlántico durante muchos años. 

Ambos somos navegantes y los dos teníamos nuestros propios barcos así fue que en el verano del 2017 nuestros rumbos se encontraron en las islas Azores en la isla de Sao Jorge. A principios del verano del 2018 decidimos juntarnos ambos en una sola embarcación. Propusimos una agenda con un itinerario de 50 islas alrededor del mundo a las que uno usualmente no suele visitar.

A partir de ese momento comenzamos a escuchar los consejos y opiniones de cada navegante que conocíamos en el transcurso del periplo y esa data nos fue llevando a sitios que normalmente no figuran en ningún mapa turístico de navegación.

Prácticamente no teníamos proyectado planes con anticipación pero soñábamos con conocer la Patagonia, cruzar por el Estrecho de Magallanes y navegar en los fiordos chilenos y de ahí en más no sabíamos cuál sería nuestro próximo rumbo.

El inicio del cruce

Dejamos atrás el continente europeo y nos dirigimos a las Canarias (Tazacorte) donde Adriana tomó todos los recaudos para dejar su amado velero Ophir en tierra a buen cuidado y yo aproveché para realizar algunos trabajos pendientes en el mío. Luego ya en enero navegamos hasta Cabo Verde y conocimos algunos sitios en las inmediaciones. Estuvimos para carnaval en Mindelo y visitamos la primera isla de nuestro itinerario: Brava. De allí fuimos a Fogo, una formación volcánica donde trepamos los 2.680 metros hasta la cima (un paseo para Adriana y una experiencia dura para mí). 

A continuación cruzamos el Océano Atlántico hasta Fernando de Noronha en el noreste de Brasil y comenzamos nuestra navegación en ese país. Haciendo también algo de turismo tuvimos oportunidad de conocer Chapada Diamantina, el Pantanal, Bonito, Río y Salvador de Bahía. Llegamos a Ilha Grande y otros lugares maravillosos para fondear como Cananey, Ilhabela y Florianópolis. Como tenemos un amigo uruguayo en Santa María Azores, quisimos conocer Uruguay y sus puertos y así fue que recorrimos desde La Paloma hasta Nueva Palmira. En nuestra estadía en Colonia un miembro del Yacht Club Rosario nos aconsejó que navegásemos el río Paraná y nos comentó acerca de su club y su hospitalidad. Nos interesó en principio hacer esta navegación subiendo aguas arriba hasta la ciudad de Santa Fe. El calado era mi preocupación pero este amigo nos aseguró que no tendríamos problema ya que había agua abundante en el canal principal. Así fue que nos pusimos en contacto con el YCR en nuestro español rudimentario y se nos ofreció de inmediato una amarra de cortesía. Dejamos atrás Nueva Palmira y cuatro días más tarde, luego de una maravilloso recorrido a través del Delta y sus islas, arribamos a la mencionada entidad rosarina. Fue el primer suelo argentino que tocamos: un momento muy especial ! Fuimos extremadamente bien recibidos por diferentes socios del club con quienes intercambiamos opiniones sobre los diferentes sitios que convenía conocer de Argentina desde Rosario. Pudimos conocer las cataratas del Iguazú justo antes que los brasileños cerraran las represas por falta de agua permitiéndonos tomar inolvidables fotografías de los saltos. Después visitamos Salta y llegamos hasta Cachi y sus maravillosos valles y allí fue que comenzamos a enterarnos del tema Coronavirus y su importancia. Preocupados con la situación que se estaba generando decidimos retornar a Rosario en auto alquilado en lugar de hacerlo en avión a fines de evitar posibles contagios. Una vez ya nuevamente a bordo de nuestro barco la Prefectura Naval Argentina dio la noticia de la prohibición de navegar conjuntamente con la cuarentena obligatoria y otras medidas sanitarias incluyendo evitar las reuniones sociales. Esto último fue un contratiempo para la realización de la presentación que teníamos pensado hacer en el YCR: según Paula Cuello (la secretaria) ya había cerca de 200 personas que habían demostrado interés en asistir a la charla. Cuando cerró el restaurante del buffet comenzamos a extrañarlo y también el contacto diario con los socios que siempre se acercaban a charlar con nosotros permanentemente. Cada mañana una sesión de yoga, un poco de mantenimiento del barco, algo de lectura y así van pasando los días. Habíamos empezado worldfeud que es una especie de juego de palabras cruzadas pero como Adriana ganaba permanentemente rápidamente decidí no continuar.

Fue entonces que el río Paraná dio comienzo a la bajante histórica en todo su cauce incluyendo las cataratas del Iguazú que quedaron casi secas. Cuando nos empezamos a dar cuenta que el barco se estaba varando cada vez más, armamos un sistema de poleas con los postes de la amarra para que no se escorase demasiado. Como fuere el quillote tocó fondo (cala 2,10 metros) y de allí no continuó enterrándose. No es totalmente confiable lo que diseñamos pero pareciera que hasta ahora funcionase. Colgamos un péndulo a modo de escorímetro y pusimos un medidor de la altura del río para chequear día a día cual sería la medida real del Paraná en Rosario más allá de la data oficial que brinda Prefectura Naval y el INA. De todos modos no hay mucho por hacer salvo esperar que llueva en la cuenca del alto Paraná en los estados del sur de Brasil. Tomamos la ocasión como si fuera un varadero muy económico y aprovechamos para chequear el fondo, el eje y el estado de la hélice. Algún día el río crecerá y se levantará la cuarentena y aunque todavía nos falta mucho por recorrer en este hermoso país hemos tomado la decisión de no continuar la navegación hacia la Patagonia y retornar a Europa. Es triste imaginar que existen maravillosos lugares en este país que no conocemos todavía pero somos concientes que aquí se está librando una fantástica batalla contra el virus y creemos que no sería ético que fuésemos los únicos turistas que estuviésemos viajando por el país como si nada estuviera pasando.

Si antes de julio podemos estar en condiciones de zarpar y se nos permite el ingreso al puerto de las Azores (que es donde amarra mi barco en forma permanente) o Canarias en su defecto entonces navegaríamos hacia Europa sin escalas. Estamos renuentes a volar además no habrá vuelos hasta septiembre según informó el gobierno argentino. De no ser así necesitaremos armar un plan B.

Conclusión 

Si nos sentimos apenados por estar en la situación que estamos y donde nos encontramos ? La respuesta es un rotundo NO ! Tenemos aquí todo lo que necesitamos y nos sentimos en un maravilloso patrimonio con mucho verde, poca polución y a la vera de un majestuoso río. No pasa un solo día sin que un socio del YCR nos pregunte si necesitamos algún tipo de ayuda. No tenemos prácticamente problemas ni preocupaciones severas. Si comparamos esta situación con la de algunos navegantes que se encuentran estancados en el Caribe por no poder regresar a Europa con la mayoría de los puertos cerrados o si también consideramos a los que estaban corriendo la regata alrededor del mundo y se los obligó a dejar los barcos en la Polinesia y retornar a sus hogares para volver después dentro de un año a navegar creemos que somos muy afortunados por estar donde estamos. 

El Yacht Club Rosario y su gente nos ha estado brindando una cortesía prolongada inmensamente amable y estamos muy agradecidos por ello.”

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